Opinión

COLUMNA ÍNFULAS: La planta que regresa… porque el problema también volvió

Por: Luz Elena Hernández Niño.

Comunicadora y Abogada | Fundadora de Altiplano al Día | Autora de Ínfulas, Columna de análisis político y jurídico.

Volver a empezar contra una plaga nos costó millones…exactamente 51 millones de dólares, ese fue el precio para recuperar la capacidad de producir moscas estériles contra el gusano barrenador del ganado. Un gasto que pudo haberse evitado si Andrés Manuel López Obrador no hubiera “desmantelado” una infraestructura estratégica en nombre de la austeridad.

Lastimosamente, los 51 millones de dólares son apenas el costo de la inversión para reactivar la planta, porque el daño económico que han enfrentado miles de ganaderos, las pérdidas ocasionadas por el cierre de mercados de exportación y las afectaciones al patrimonio de cientos de familias simplemente no caben en una cifra, pero sí debe tener un costo…aunque sea político.

Paradójicamente, para remediar el problema, ahora sí fueron indispensables los vecinos del norte. Este fin de semana, la presidenta Claudia Sheinbaum, acompañada por la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, inauguró la nueva Planta de Producción de Moscas Estériles en Chiapas. El objetivo es combatir el gusano barrenador en México, Estados Unidos y Centroamérica mediante una inversión conjunta de 51 millones de dólares.

La relación entre ambos países en el tema data de 1972, cuando los gobiernos de México y Estados Unidos firmaron un acuerdo binacional para erradicar el gusano barrenador. De esa alianza nació la Comisión México-Americana para la Erradicación del Gusano Barrenador del Ganado (Comexa) y, posteriormente, la planta productora de moscas estériles en Chiapa de Corzo, que inició operaciones en 1981.

Los resultados fueron contundentes, en 1991, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Yucatán fueron declarados libres de la plaga. Chiapas fue el último estado en quedar libre de la afectación en ganado, para 2003, México había erradicado oficialmente al gusano barrenador.

Era uno de los mayores éxitos sanitarios del país, sin embargo, en 2018, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador decidió cerrar la planta bajo el argumento de la austeridad. En aquel momento, organizaciones ganaderas advirtieron que perder esa capacidad representaba un riesgo, empero, sus advertencias fueron ignoradas.

Hoy, muchos productores sostienen que el cierre dejó a México sin una herramienta estratégica para responder con rapidez cuando la plaga reapareció, no fue una predicción al azar, era lógica, y seis años después, se consumó lo que tanto se advirtió. A finales de 2024, el gusano barrenador regresó al país…y ante el devastador escenario AMLO simplemente se fue a su rancho “La Chingada” (así se llama no crea usted que es una simple maledicencia).

Para mayo de 2025 ya se contabilizaban 666 brotes activos en bovinos, ovinos, caprinos, equinos, porcinos, perros y otras especies. Apenas un mes más tarde, los casos acumulados superaban los 2 mil 398, situación que obligó a Estados Unidos a suspender temporalmente la importación de ganado mexicano…un claro flagelo para la economía de cientos de familias.

Sin embargo, lo peor estaba por venir, ya que la afectación tampoco quedó limitada al sector pecuario, los primeros casos en humanos comenzaron a aparecer de forma escalonada, al cierre de 2025, la Secretaría de Salud había documentado alrededor de 111 personas afectadas, principalmente en Chiapas, Campeche, Oaxaca y Veracruz.

Lejos de contenerse, la plaga siguió avanzando, para el 8 de mayo de 2026, el Senasica reportó 23 mil 779 casos acumulados desde noviembre de 2024 y mil 682 animales infectados de manera activa. Los bovinos continúan siendo la especie más afectada y el gusano barrenador ya está presente en 25 entidades del país, incluidas Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, estados clave para la exportación de ganado hacia Estados Unidos.

Frente a ese problema, la solución fue irónica…el gobierno federal busco recuperar la infraestructura especializada para producir moscas estériles, lo que habían condenado a la clausura hoy es el remedio.

México ya había logrado eliminar al gusano barrenador gracias a una capacidad científica y tecnológica que construyó durante décadas, prescindir de ella…definitivamente fue un despropósito.

¿Qué resulto más caro, mantener funcionando una infraestructura sanitaria que parecía innecesaria o reconstruirla cuando la emergencia ya está encima?

La lógica de la Cuarta Transformación es destruir, y luego edificar con escombros…y sobre los daños. Tristemente, este ejemplo aplica para muchas de las obras y reformas “estructurales” del actual gobierno, llámese Plan C o Plan México, aplica por igual.

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