COLUMNA ÍNFULAS: “¿Cuántas vidas más van a cobrar estas obras?…”

La obra presentada como uno de los proyectos insignia de infraestructura hídrica de los gobiernos estatal y federal, con una inversión superior a los 2 mil 347 millones de pesos, terminó cobrando una vida.
La tarde del lunes 22 de junio, un accidente en los trabajos de construcción de la segunda línea del Acueducto Guadalupe-Victoria cambió para siempre la vida de una familia. Una ruptura de tubería provocó el ingreso masivo de agua y un derrumbe que dejó atrapado a Christian Arturo, un joven trabajador de apenas 20 años.
Lo que ocurrió después resulta doloroso e indignante. Durante horas, la familia denunció falta de información, lentitud en las labores de rescate y ausencia de equipo especializado para ingresar oportunamente al sitio. El padre de Christian aseguró que nadie le notificó oficialmente del accidente y que fueron los propios compañeros de trabajo de su hijo quienes le avisaron de la tragedia.
Mientras el tiempo corría, la incertidumbre crecía, y fue entonces que ocurrió una escena que debería avergonzar a todos los responsables de la obra…y a quienes solo fueron “a tomarse la foto”.
Fue el propio padre quien terminó ingresando a la tubería para recuperar el cuerpo de su hijo…no era rescatista, no contaba con equipo de protección, no tenía entrenamiento para búsquedas en espacios confinados, lo único que tenía era la desesperación de un padre que se negaba a abandonar a su hijo y la necesidad de llevar respuestas a una madre que lo esperaba con la esperanza intacta.
¿Cómo una obra de más de dos mil millones de pesos terminó dependiendo del valor y la desesperación de un padre para lograr lo que los protocolos de emergencia no pudieron?
Ningún padre debería verse obligado a arriesgar su vida para rescatar a su hijo, ninguna familia debería enfrentar sola una tragedia ocurrida en una obra que, por su dimensión y complejidad, estaba obligada a contar con medidas de seguridad, supervisión permanente y planes de rescate eficientes.
La muerte de Christian no puede convertirse en una cifra más ni en un incidente archivado entre expedientes técnicos, merece respuestas, una investigación seria y responsables.
Y es que, los antecedentes obligan a mirar más allá de este caso, apenas en enero del año en curso, una retroexcavadora dañó una tubería durante la construcción de esta misma obra, provocando una fuga masiva que dejó sin agua a gran parte de Ciudad Victoria. Hoy, apenas unos meses después, un trabajador pierde la vida en circunstancias que vuelven a colocar bajo escrutinio las condiciones de seguridad del proyecto.
Christian no trabajaba en cualquier construcción, participaba en una de las obras estratégicas más importantes para el abastecimiento de agua en Tamaulipas, impulsada por la Comisión Nacional del Agua y financiada con recursos públicos.
Detrás de esta tragedia existen contratos, supervisores, protocolos, empresas constructoras y autoridades encargadas de vigilar que cada trabajador regrese con vida a su hogar.
¿Dónde está ahora el Secretario del Trabajo en Tamaulipas? ¿Cuántas inspecciones realizó en estas obras? ¿Se verificó que los trabajadores contaran con el equipo adecuado y que existieran protocolos reales para enfrentar una emergencia de esta magnitud?, lastimosamente el encargado del área “Illoldi”, ya anda en campaña para alcalde de Victoria.
Las preguntas cobran aún más relevancia al recordar lo ocurrido el 17 de noviembre de 2025, cuando un trabajador de aproximadamente 35 años, originario de Tlaxcala, perdió la vida al caer de un talud de 15 metros de altura mientras colocaba malla de protección en el kilómetro 20 de la carretera Rumbo Nuevo.
En aquel momento, sus propios compañeros denunciaron que no contaban con equipo de seguridad adecuado, aseguraron que el trabajador realizaba labores en altura sin arnés y únicamente con una cuerda improvisada como medida de protección.
Dos obras distintas, dos trabajadores que lamentablemente perdieron a la vida…luego entonces, vale la pena cuestionarnos, ¿La seguridad de los trabajadores está siendo tratada como una prioridad o como un gasto prescindible?
Hoy una familia llora a su hijo…y el resto nos quedamos con la imagen de un padre que no se detuvo hasta rescatar a su hijo, y espero que esa misma imagen persiga durante mucho tiempo a quienes tenían la obligación de garantizar que Christian regresara vivo a casa.



