Niños y comunidad unidos ante la falta de respuesta oficial

Este fin de semana quedó en evidencia algo más que el deterioro de los caminos ejidales en el municipio de Tula: se hizo visible la desesperación de sus habitantes. Pobladores de los ejidos Mamaleón, San Rafael, Pancho Villa, Salitrillo, entre otros, se organizaron para rehabilitar el camino que conecta sus comunidades con la carretera federal, una vía fundamental para la movilidad, la economía y el acceso a servicios básicos.
Con palas, picos y herramientas improvisadas, los propios ciudadanos asumieron una tarea que corresponde a la autoridad municipal. La decisión no surgió por voluntad recreativa ni por costumbre, sino por la falta de respuesta reiterada del gobierno local, encabezado por el alcalde René Lara, a quien —según los habitantes— se le han hecho múltiples solicitudes sin obtener atención alguna.
Sin embargo, lo más revelador de la jornada no fue solo la organización comunitaria, sino una imagen que obliga a la reflexión: niños participando en la reparación del camino, retirando tierra y apoyando las labores junto a los adultos. Una escena que habla de solidaridad y aprendizaje comunitario, pero que también cuestiona profundamente al sistema que permite que la infancia crezca viendo cómo el abandono institucional se vuelve parte de la vida cotidiana.

Mientras las decisiones se toman desde un escritorio, son las comunidades quienes enfrentan el polvo, el lodo y el riesgo diario. La participación de los menores no debería ser necesaria; su presencia es un síntoma claro de una administración ausente, no un logro que deba celebrarse sin cuestionamientos.
Lo ocurrido este fin de semana en los ejidos de Tula deja una lección incómoda: cuando la autoridad falla, la ciudadanía responde; pero esa respuesta, por noble que sea, no debe convertirse en costumbre ni justificar la omisión del deber público. Porque gobernar no es observar cómo la gente se organiza, sino atender, escuchar y actuar antes de que la desesperación se vuelva rutina.
Foto: Redes



