Opinión

COLUMNA ÍNFULAS “No es ética, es control”

 

Luz Elena Hernández.

Comunicadora y Abogada | Fundadora de Altiplano al Día | Autora de Ínfulas, Columna de análisis político y jurídico.

Tras los recientes señalamientos a la propuesta de reforma a la Ley para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas en Tamaulipas, por posibles violaciones a la libertad de expresión, al derecho a la información, a la libre asociación y al debido proceso, presentada por la diputada de Morena Cynthia Lizabeth Jaime Castillo, que pretende instaurar un mecanismo indirecto de presión e inhibición del ejercicio periodístico, tengo tres comentarios.

Primero. Como periodista, me resulta ofensivo que, en un estado como Tamaulipas, donde ejercer el periodismo no es una profesión sino un riesgo, se pretenda legislar para “regular la ética” antes de garantizar la vida, la seguridad y la justicia de los periodistas.

Proponer “códigos deontológicos”, en un Estado que no ha respondido por los periodistas asesinados, por la impunidad sistemática y por la ausencia de garantías reales para el ejercicio de la libre prensa, no solo es una omisión grave, es una afrenta directa al gremio. Y lo es aún más cuando la iniciativa proviene de alguien que conoce, (o debería conocer), desde dentro los riesgos del oficio.

Segundo. Como ciudadana, me preocupa, y mucho, el nivel de “ligereza institucional”. Una diputada con un equipo de asesores pagados con recursos públicos debería, al menos, detectar cuando una iniciativa roza, “o cruza”, la línea de la inconstitucionalidad.

Empero, el problema es más profundo si en realidad, sí ven las fallas de forma y fondo y aun así la iniciativa avanza en el Congreso, porque estaríamos hablando de un tema “político y no jurídico”. Luego entonces…¿qué más está pasando los filtros?, ¿cuántas propuestas se están cocinando en perjuicio del interés público?.

Tercero. Como abogada, considero que la iniciativa es jurídicamente frágil. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos es contundente y clara en los numerales 1, 5, 6, 7, 9 y 14.

El artículo 6 protege la libertad de expresión y el derecho a la información, luego entonces el Estado debe garantizar estos derechos, no generar mecanismos “éticos”, que puedan inhibirlos. El artículo 9 establece que la asociación es libre, por lo anterior, la colegiación no puede imponerse ni convertirse en requisito indirecto para ejercer, y aunque aquí se hable de “voluntariedad”, el riesgo evidente es que el “Colegio” termine siendo un filtro de validación para los “periodistas incómodos”. El artículo 14 señala que, nadie puede ser sancionado sin un debido proceso, y aunque el llamado “extrañamiento público” se presente como no coercitivo, en los hechos genera consecuencias reputacionales que operan como sanción sin garantías plenas.

En conclusión, no deberíamos estar hablando de esta “iniciativa”, pero aquí estamos, analizando la delgada línea entre “las buenas intenciones”, de la diputada de Morena Cynthia Lizabeth Jaime Castillo en derecho, (suponiendo sin conceder) y la realidad, una propuesta de censura indirecta al ejercicio periodístico, incompatible con lo que establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y de los tratados internacionales de los que México es parte.

P.D. Diputada, la Ley para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas en Tamaulipas, tiene “Lagunas”, pero su iniciativa tiene “un mar”…muy profundo, de falta de memoria y muy poco respeto por  el dolor de las víctimas; periodistas y activistas asesinados y sus familias. De la protección, ya mejor ni hablamos.

 

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