COLUMNA ÍNFULAS: “Menos efectivo, más control: ¿modernización o exclusión financiera?”

Por: Luz Elena Hernandez.
Comunicadora y Abogada | Fundadora de Altiplano al Día | Autora de ínfulas, Columna de análisis político y jurídico.
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que el gobierno federal trabaja en una propuesta para impulsar los pagos digitales y reducir el uso del efectivo en México, como parte de una “supuesta” estrategia para modernizar la economía y fortalecer la seguridad financiera del país.
La llamada Política Nacional de Inclusión Financiera 2025-2030 pretende replicar modelos aplicados en países como Brasil, China e India, primera pregunta incómoda, ¿nuestra economía, infraestructura y, sobre todo, nuestros problemas de inseguridad se parecen a los de esos países? Que algo funcione en otro contexto no significa que pueda trasplantarse sin consecuencias a la realidad que vivimos usted y yo en México.
Desde Palacio Nacional se asegura que reducir el manejo de efectivo facilitará la vida cotidiana, agilizará transacciones y disminuirá riesgos…suena bien, sin embargo, la realidad es mucho más compleja que el simple diseño de aplicaciones y transferencias electrónicas, ¿Qué pasará con el sector de la población para el que la “modernización” financiera hoy es una barrera y no una ventaja? ¿Quedarán fuera del sistema? ¿Cómo será la transición para ellos o simplemente se les pedirá que se adapten… o se resignen?
Basta con observar lo que ocurre actualmente en los Bancos del Bienestar, es común ver largas filas de adultos mayores esperando durante horas para cobrar su apoyo bimestral, muchos tienen tarjeta, sí, pero prefieren (o necesitan) recibir su dinero en efectivo. Esa es la realidad, no la narrativa oficial, entonces, ¿los discriminarlos por no encajar en el modelo digital?
La contradicción de este “sistema” es evidente, en los mismos cajeros del Bienestar se advierte a los abuelitos que no pidan ayuda a desconocidos por el riesgo de robo, y aun así, hemos visto casos recientes (en plena capital del estado), donde a una adulta mayor le cambiaron la tarjeta y le vaciaron la cuenta. Si hoy, con efectivo y tarjetas, ya son vulnerables, ¿realmente estamos listos para empujarlos a un sistema totalmente digital?
Otro escenario son los pagos de servicios por aplicaciones, aun así, vemos largas filas en la Comisión Federal de Electricidad para pagar el recibo de luz, aunque podemos hacerlo con transferencia, no es sencillo para todos; habrá quien no le entiende a la App, no cuentan con una tarjeta, les da inseguridad, o no tienen internet…así de complejo es.
En el Plan de digitalización de la economía (así se llama el proyecto de Sheinbaum) se pueden leer al menos dos intenciones claras, La primera; un mayor control del ciudadano, de sus ingresos, egresos y, eventualmente, de nuevos impuestos que (créame) siempre aparecen “de la nada” cuando el Estado necesita recaudar más. La segunda: la justificación de combatir el lavado de dinero…es un objetivo legítimo, sin duda, pero que en la práctica afectará a muchos y no necesariamente frena a los delincuentes, y le cito un ejemplo; el pasado 9 de enero se informó la obligación de registrar el número celular para mantener una línea activa después del 30 de junio. Horas más tarde, en internet ya se vendían chips con registros, con datos de origen desconocido e incluso con nombres de políticos de Morena, sin que la plataforma bloqueara los trámites…así de frágiles son los sistemas en que nos piden confiar.
Entonces vuelvo a preguntar, ¿estamos realmente listos para estos cambios? Es cierto que ampliar los métodos de pago distintos al efectivo puede facilitar decisiones de política monetaria, permitir una mayor vigilancia de la actividad económica y afectar a estructuras criminales que operan con dinero en efectivo, pero no nos engañemos, el costo social de esta transición no es menor ni puede tratarse como “daño colateral”.
Antes de hablar de “reducir” el uso de efectivo, el gobierno debe garantizar que no fallen los servicios eléctricos (como ocurre constantemente en el altiplano), y asegurar cobertura total de internet. Modernizarnos está bien, pero no se debe imponer, avanzar no significa dejar atrás a quienes ya caminan con desventaja.
Por hoy es todo. Gracias y hasta pronto.


