COLUMNA ÍNFULAS: “Iluminan el transporte…pero oscurecen garantías”

Por. Luz Elena Hernández.
Comunicadora y Abogada | Fundadora de Altiplano al Día | Autora de Ínfulas, Columna de análisis político y jurídico.
En Tamaulipas, los diputados de Morena decidieron “hacer la tarea”…pero no la de garantizar derechos, sino la de siempre, la recaudatoria.
La nueva reforma a la Ley de Transporte ya es un hecho, a partir de ahora, microbuses, taxis y vehículos de plataforma deberán circular con las luces interiores encendidas durante la noche, o enfrentar multas que van de los mil 100 a los 2 mil 300 pesos.
La medida, dicen, busca inhibir delitos dentro de las unidades, ya que según justifico la diputada Lucero Deosdady, 6 de cada 10 mexicanos mayores de 18 años se siente inseguro en el transporte público, luego entonces, si hay miedo, que se prendan las luces… y asunto resuelto.
Sin embargo, es claro que no se detuvieron a analizar las consecuencias reales. Encender la luz interior de un vehículo en plena noche no es un detalle menor, genera reflejos en los cristales, reduce la visibilidad hacia el exterior y aumenta el riesgo de accidentes, es el famoso “lampareo” que cualquier conductor conoce y evita por sentido común.
A eso hay que sumarle otro factor, el ojo humano necesita tiempo para adaptarse a la oscuridad, una luz interna constante rompe ese proceso, y en un entorno donde predominan los faros LED —cada vez más intensos y agresivos, el resultado no es mayor seguridad… sino fatiga visual, distracción y potenciales percances, ¿esto se analizó?, la respuesta es evidente, No.
La “seguridad” de los Tamaulipecos no se trata de cuanta productividad tenga cada bancada, sino de garantizar realmente el bien común del ciudadano, y es claro que, seguimos a “oscuras” en muchos rubros, le daré dos puntos importantes:
Primero: El artículo 53 de la Ley de Transporte, establece que el servicio debe prestarse en condiciones de seguridad, comodidad, higiene y eficiencia, en papel, porque en la calle lastimosamente muchas unidades circulan en mal estado, operadores sin capacitación suficiente y accidentes que se repiten semana tras semana.
Segundo: En la Ley hay omisiones graves, hay una que resulta todavía más evidente, la accesibilidad y su falta de garantía.
En Tamaulipas, la ley no obliga a que todas las unidades cuenten con rampas para personas con discapacidad, basta con que exista una sola unidad accesible por ruta, pero le pregunto, ¿Usted las ha visto? Este apartado busca que las personas con discapacidad puedan tener la libertad de salir de sus hogares y subir al transporte público sin mayor problema, hay avance en la materia con la instalación obligatoria de rampas en muchos espacios públicos, pero no en el transporte.
El derecho, entonces, no es tal, se convierte en una cuestión de suerte, porque la Ley es “flexible” aunque no debería porque se trata de la protección de derechos y garantías de un grupo vulnerable, pero, aun así, No hay obligación de accesibilidad universal, en otras palabras, la inclusión está reconocida… pero no garantizada.
En conclusión, en Tamaulipas, al parecer, es más fácil obligar a encender una luz…que garantizar condiciones dignas para todos.



