COLUMNA ÍNFULAS “Campaña primero… ¿y el trabajo para cuándo?”

Por: Luz Elena Hernández.
Comunicadora y Abogada | Fundadora de Altiplano al Día | Autora de Ínfulas, Columna de análisis político y jurídico.
Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum fue clara, “Quien aspire a un cargo de elección debe renunciar”, en Tamaulipas la realidad va por otro carril, los “suspirantes” ya están en modo campaña.
Y no sorprende, ignorar la línea presidencial se ha vuelto costumbre… y el desorden, suele empezar en casa, en Morena, donde la disciplina no aplica.
Pero el problema no es solo que se adelanten, lo verdaderamente grave es que algunos de los que hoy levantan la mano para aparecer en la boleta… no han logrado ni dominar lo básico del cargo que ya ocupan, y de los principios morenistas, “No mentir, No robar y No traicionar” ya mejor ni hablamos.
Aspirar es legítimo, improvisar, No lo es, ahí está el caso de Gerardo Illoldi, secretario del Trabajo en Tamaulipas y abierto aspirante a la alcaldía de Victoria, (o Diputado, lo que caiga es bueno), quien tras casi dos años en el cargo sigue sin entender, o peor aún, sin asumir, las facultades de su propia dependencia, donde ni siquiera se hace presente.
En los primeros días de abril del año en curso, el Congreso local aprobó una Ley que otorga más facultades a la Secretaria del Trabajo en materia de inspección, fomento laboral y la capacidad de sancionar a empresas que incumplan la llamada “Ley Silla”.
Sí, esa que obliga a garantizar condiciones dignas, incluyendo mobiliario adecuado para evitar que los trabajadores permanezcan de pie durante toda la jornada.
¿no sabía de estas novedades?, no se preocupe, el secretario del trabajo tampoco, aunque debería, ya que le pagan por velar por los derechos laborales de los Tamaulipecos, incluso, negó tener facultades para sancionar a empresas que violen esta disposición.
¿Desconocimiento? ¿Negligencia? ¿Desinterés?, cualquiera de las tres es preocupante.
Porque en lo que alguien “le explica la reforma”, miles de trabajadores siguen desprotegidos, sin garantías mínimas de salud laboral, expuestos a lesiones que una silla, literalmente, podría evitar.
Hoy, la Secretaría del Trabajo sí tiene herramientas, puede imponer multas, exigir correcciones e incluso suspender actividades de empresas en casos graves.
Pero de poco sirven las leyes… cuando quien debe aplicarlas no las entiende, o decide ignorarlas, porque su prioridad es aparecer en la próxima boleta electoral.



