Opinión

COLUMNA ÍNFULAS: ” ¿Cabalgata de la Unidad… o desfile político?”

Por: Luz Elena Hernández.

Comunicadora y Abogada | Fundadora de Altiplano al Día | Autora de Ínfulas, Columna de análisis político y jurídico.

Más allá de la identidad y el orgullo regional que representan las cabalgatas para Tamaulipas, la llamada “Cabalgata de la Unidad”, convocada por el gobernador del estado este fin de semana, dejó más “desechos”, afectaciones viales y fotografías “políticas” que beneficios para los ciudadanos.

Una cosa es preservar las tradiciones y otra muy distinta es utilizarlas como “escaparate político”. Tamaulipas “merece y necesita” más que una postal de hombres y mujeres a caballo levantando la bandera de la soberanía.

Además…hablar de unidad y de defensa de la soberanía justo en medio de los señalamientos y versiones sobre presuntas investigaciones del gobierno de Estados Unidos contra el mandatario estatal puede parecer, desde la óptica del marketing político, una jugada bastante conveniente, y  sí… hubo quien le sacó jugo a los reflectores.

El problema es que, en esa fotografía de “unidad”, los ciudadanos de a pie no aparecen como protagonistas. (Bueno… sí aparecen, pero cuando toca votar).

Otro despropósito de la llamada “Cabalgata de la Unidad” es que las verdaderas necesidades de los tamaulipecos quedaron, literalmente, fuera del camino.

Montar a caballo, recorrer municipios, proclamar la defensa de la soberanía y realizar asambleas en los 43 municipios de Tamaulipas, acompañadas de propaganda disfrazada de información en los “periódicos regeneración”, podrá generar imágenes espectaculares, pero para quienes están afuera del encuadre, la fotografía es muy distinta.

Ahí están los hospitales con carencias, sin camas, sin medicamentos, pacientes adoleciendo falta de especialistas, la falta de empleo bien remunerado y acorde a la inflación, la falta de justicia en tribunales, la inseguridad y violencia que a diario azota a nuestros jóvenes y niños, las familias que todos los días tienen que resolver su propia supervivencia sin reflectores…“preservar” la vida  en estas condiciones es una lucha diaria, por eso “preservar” la cultura y unidad con cabalgatas…pasa a un indolente segundo término.

Y ya que hablamos de caballos, sería interesante transparentar cuánto costó la renta, alimentación, traslado y logística de cada animal utilizado en este espectáculo político, ¿Usted cree que lo pagaron de su bolsillo?

Y todavía más importante, ¿qué ocurrió con los animales al terminar las jornadas? ¿Hubo atención veterinaria? ¿Se registraron casos de deshidratación, golpes de calor o incluso muertes de equinos?

Luego entonces, como ciudadanos tenemos tarea…debemos diferenciar y aplicarle un “costo político” a la tradición y propaganda, diferenciar entre identidad y espectáculo, y ojalá entendamos que la verdadera “unidad” no se mide por cuántos caballos desfilan ni por cuántas fotografías se publican, sino medirla por cuántos ciudadanos tienen acceso a salud, empleo, seguridad y justicia.

Por hoy es todo, gracias y hasta pronto.

 

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