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Ejidatarios rehabilitan caminos rurales ante la omisión de los ayuntamientos de Tula y Palmillas

Aunque estas acciones comunitarias no son nuevas, hoy resultan imposibles de ignorar: la ciudadanía está supliendo la inacción gubernamental.

Mientras los ayuntamientos de Tula y Palmillas permanecen ausentes, son los propios ciudadanos quienes han decidido hacer el trabajo que corresponde a las autoridades: rehabilitar los caminos rurales con sus propias manos.

La iniciativa ciudadana no solo continúa, sino que crece. Tras la restauración del camino hacia Mamaleón, donde habitantes retiraron piedras y emparejaron el terreno a pala y pico, vecinos del ejido Tanque Blanco también se organizaron para limpiar la entrada a su comunidad. Con machetes y herramientas básicas retiraron la maleza que obstruía la visibilidad, reduciendo los riesgos para automovilistas y motociclistas que diariamente transitan por la zona.

Aunque estas acciones comunitarias no son nuevas, hoy resultan imposibles de ignorar: la ciudadanía está supliendo la inacción gubernamental.

A este esfuerzo se suma ahora una tercera agrupación de ejidatarios en Aquiles Serdán, quienes comenzaron trabajos de rehabilitación manual en los accesos a su comunidad. De acuerdo con los vecinos, las labores se concentran en el tramo que conecta Aquiles con El Naranjo, por la ruta de Palmillas, así como en el camino del municipio de Tula con rumbo a Santa María de Atocha.

Sin maquinaria, sin presupuesto y sin apoyo oficial, los habitantes han recurrido a tierra, llantas usadas, fuerza física y organización comunitaria para transformar caminos que por años fueron ignorados por las autoridades. El objetivo es claro: garantizar un tránsito más seguro para las familias que dependen diariamente de estas vías.

 

Los ejidatarios informaron que ya se realizaron peticiones formales de apoyo a ambos municipios, esperando que los gobiernos locales dejen de observar desde lejos y se sumen con recursos y maquinaria para agilizar los trabajos.

Los caminos rurales no son un lujo: son vías de acceso a servicios básicos, comercio, educación y salud. La exigencia de los habitantes es directa y legítima: menos discursos y más acciones. Mientras tanto, el mensaje desde las comunidades es contundente: cuando el gobierno no cumple, la gente responde.

Fotos/Redes Carlos Laga.

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