Arriesgan vida de ejidatarios por negligencia del municipio de Tula
Además, mantiene a las comunidades de Joyas de Maravillas y zonas aledañas con más de seis meses sin agua.

Redacción: Altiplano al Día.
Desde el mes de julio, los habitantes del ejido Joyas de Maravillas, en el municipio de Tula, enfrentan una crisis que deja al descubierto el abandono institucional: la falta de agua potable y la absoluta indiferencia de la autoridad municipal tras el hundimiento de la bomba y el motor que abastecían a la comunidad, a la fecha, no existe una solución concreta.
Los ejidatarios denuncian que, mes con mes, acuden a tocar las puertas del presidente municipal René Lara, quien únicamente promete acudir a resolver el problema, promesas que —aseguran— jamás se cumplen. El desabasto continúa, mientras el tiempo pasa y la desesperación crece.
Lo más grave del caso es la negligencia con la que opera COMAPA Tula en el mantenimiento de las bombas de rebombeo. De acuerdo con los afectados, el organismo solicita el apoyo de los propios ejidatarios para realizar trabajos técnicos, pero sin proporcionarles equipo básico de seguridad como cascos, guantes o capacitación, exponiéndolos a riesgos mortales.
Esa negligencia estuvo a punto de cobrar vidas el pasado 12 de diciembre, cuando una cuadrilla de COMAPA acudió a “resolver” la falta de agua en Joyas de Maravillas. Durante el cambio de tubería de PVC, el motor y la bomba se hundieron junto con aproximadamente 300 metros de cable, en un accidente provocado por la falta de previsión y medidas de seguridad.
“Nos pudo matar ese accidente por falta de precaución. A nosotros, como ejidatarios, el comisario nos avisa que vayamos a ayudar; no nos pagan, pero lo hacemos por el bien de la comunidad. Andamos con las manos llenas de grasa, sin casco, sin materiales y sin orientación básica. Eso casi nos cuesta la vida”, relatan.
Tras el accidente, la respuesta oficial fue tan simple como indignante: “ya no se puede hacer nada”. Desde entonces, la bomba y el motor permanecen enterrados, mientras ejidos vecinos como Gasmones y Joyas del Berrendo también padecen la falta del vital líquido, confirmando que se trata de una problemática regional conocida por las autoridades municipales, pero convenientemente ignorada.
Ante la ausencia de apoyo real, las familias se han visto obligadas a comprar agua y trasladarla en vehículos particulares, asumiendo costos que golpean directamente su economía. La situación es aún más crítica para quienes no cuentan con transporte, para quienes conseguir agua se ha convertido en una verdadera odisea diaria.
“A veces mandan pipas, pero solo nos dan un tambo por casa. Aquí en el rancho, en una casa vivimos hasta tres familias; eso no alcanza. Ya estamos desesperados”, expresan los vecinos.
Mientras el municipio presume gestión y administración, en estas comunidades el agua —un derecho humano básico— se ha transformado en un lujo. La falta de respuestas claras, fechas, compromisos y acciones concretas deja al descubierto a una administración que parece haber dado la espalda a quienes más lo necesitan.
“Queremos decirle al alcalde que si de verdad nos va a ayudar, aquí lo esperamos en el ejido para buscar soluciones. Y si no, que se haga a un lado. Ya estamos hartos de esta problemática”, sentencian los habitantes.



