El Gobierno de Tula va contra el Mercadito Nocturno: ¿protección o atropello?

El Gobierno Municipal de Tula decidió poner freno a la participación ciudadana en el espacio público al intentar limitar la realización del “Mercadito Nocturno”, una actividad comunitaria organizada por vecinos de la calle Manuel Villasana, en pleno corazón del Pueblo Mágico.
A través de las redes oficiales del Ayuntamiento, el presidente municipal lanzó un llamado —casi advertencia— para que la ciudadanía evite instalar puestos, toldos o cualquier estructura sin los trámites exigidos por la Secretaría del Ayuntamiento y Protección Civil, apelando a la normativa sobre obstrucción de vialidades.
Sin embargo, la medida ha encendido el descontento entre los vecinos. Y no es para menos: este tipo de encuentros nocturnos no solo fortalecen los lazos comunitarios en un municipio que necesita espacios de convivencia segura, sino que representan un ingreso directo para las familias que venden alimentos y productos locales. Durante meses —o incluso años— el Mercadito ha funcionado sin contratiempos, hasta que ahora la autoridad amenaza con “aplicar la ley” a quienes mantengan esta tradición viva.
En un municipio donde la gente busca alternativas económicas y culturales, ¿por qué optar por restringir en lugar de dialogar? ¿Realmente se protege el orden… o se limita la vida comunitaria? ¿Qué opinas Usted?



